El que está mostrando perspicacia en un asunto hallará el bien (Pro. 16:20).

Es importante hacer todo lo posible por estar en paz con nuestros familiares no cristianos. No siempre será fácil, pues a veces ellos querrán que hagamos cosas contrarias a los principios bíblicos. Puede que algunos se enojen mucho al ver que no damos el brazo a torcer; pero, a largo plazo, nuestra firmeza contribuirá a la paz. Claro está, si lo que nos piden no viola ningún principio divino, nos conviene ser flexibles y ahorrarnos tensiones innecesarias (Pro. 16:7). Siempre que afrontemos un problema difícil, busquemos consejo en la Biblia (Pro. 11:14). Para cultivar la paz en el hogar, debemos confiar en Jehová y ser comprensivos con nuestros familiares no creyentes. También hay que tener presente que el cónyuge no cristiano puede sentirse abandonado o celoso cuando su pareja sale a participar en las actividades cristianas. Con palabras cariñosas y tranquilizadoras, el creyente puede disipar muchos de sus temores. w12 15/2 4:5-7

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