Agítense, pero no pequen. Digan lo que quieran en su corazón, sobre su cama, y callen (Sal. 4:4).

Para permanecer fieles a Dios hacen falta valor y fe firme. Estas cualidades son muy necesarias, por ejemplo, cuando un miembro de la familia comete un pecado, no se arrepiente y tiene que ser expulsado. Pero quienes son leales a Jehová y respetan sus disposiciones gozan de su bendición. Además, al actuar con fidelidad y demostrar confianza absoluta en Dios, contribuyen a que reine el gozo entre su pueblo (Sal. 84:11, 12). Si nos han hablado o tratado con poca bondad, no caigamos en el pecado de desquitarnos (Rom. 12:17-19). Podemos irnos a la cama y decir lo que queramos en nuestro interior. Al hablar del asunto con Jehová, tal vez lo veamos desde otro ángulo y nos sintamos impulsados a perdonar por amor (1 Ped. 4:8). Cabe destacar que el apóstol Pablo dio el siguiente consejo, al parecer tomando como base Salmo 4:4: “Estén airados, y, no obstante, no pequen; que no se ponga el sol estando ustedes en estado provocado, ni dejen lugar para el Diablo” (Efe. 4:26, 27). w11 15/5 5:17, 18