El espíritu […] los guiará a toda la verdad (Juan 16:13).

¿Ha tratado usted alguna vez de orientarse con una brújula? Es un instrumento muy sencillo. Consta de una sola pieza móvil, una aguja imantada que apunta siempre al norte. ¿Por qué? A causa del magnetismo. Esta fuerza invisible la obliga a alinearse con el campo magnético que rodea a nuestro planeta de un polo a otro. Pero hay otra fuerza invisible que es aún más importante para orientarnos en la vida. ¿Cuál? La que se menciona en los primeros versículos de la Biblia. Refiriéndose a la intervención de Jehová hace millones de años, el relato del libro de Génesis señala: “En el principio Dios creó los cielos y la tierra”. Y a continuación indica el poderoso medio que utilizó para ello, pues dice que “la fuerza activa de Dios se movía de un lado a otro” (Gén. 1:1, 2). ¿Qué estaba en operación? El espíritu santo, la fuerza dinámica mediante la cual se llevó a cabo la creación. Sin duda, nuestra propia existencia se debe a que Jehová se valió de este espíritu para producir todas sus obras (Job 33:4; Sal. 104:30). w11 15/12 2:1-3