El tener la mente puesta en la carne significa muerte, pero el tener la mente puesta en el espíritu significa vida y paz (Rom. 8:6).

Los teléfonos celulares impiden a los automovilistas concentrarse en conducir. En una encuesta, más de un tercio de los participantes dijo haber estado a punto de tener, o haber tenido, un accidente por culpa de alguien que conducía mientras usaba el teléfono. A algunos les parecerá práctico hacer varias cosas a la vez que conducen, pero las consecuencias pueden ser desastrosas. Con nuestro bienestar espiritual ocurre algo parecido. Como el conductor distraído que no ve las señales de peligro, es muy posible que quien se distrae espiritualmente sufra las consecuencias. Si permitimos que otras cosas nos desvíen de la carrera cristiana y las actividades teocráticas, podríamos perder la fe (1 Tim. 1:18, 19). El apóstol Pablo advirtió de este peligro a los cristianos de Roma con las palabras del texto de hoy. w11 15/11 2:1, 2