La asamblea de malhechores mismos me ha circundado. Como un león acometen mis manos y mis pies (Sal. 22:16).

Los lectores de la Biblia conocen muy bien los sucesos que cumplieron estas palabras. El evangelista Marcos relata: “Era ya la hora tercera [o sea, como las nueve de la mañana], y lo fijaron en el madero” (Mar. 15:25). Además, una profecía de Isaías indicó que el Mesías sería incluido entre los pecadores: “Derramó su alma hasta la mismísima muerte, y con los transgresores fue contado” (Isa. 53:12). En conformidad con esta indicación de las Escrituras, “fueron fijados en maderos con [Jesús] dos salteadores, uno a su derecha y uno a su izquierda” (Mat. 27:38). El salmista escribió: “Reparten entre sí mis prendas de vestir, y sobre mi ropa echan suertes” (Sal. 22:18). ¿Cómo se cumplieron estas palabras en Cristo? “Cuando [los soldados romanos] lo hubieron fijado en el madero, repartieron sus prendas de vestir exteriores echando suertes (Mat. 27:35; Juan 19:23, 24). w11 15/8 2:12, 14