Guárdense de toda suerte de codicia (Luc. 12:15).

Toda familia cristiana debería evaluar seriamente cuánto tiempo y dinero dedica al entretenimiento y a la adquisición de bienes materiales. Antes de hacer una compra no solo debemos evaluar si está dentro de nuestro presupuesto. También hay otros factores que tomar en cuenta. Preguntémonos, por ejemplo: “¿Tendré tiempo para usar el artículo y mantenerlo en buen estado? ¿Me tomará mucho aprender a utilizarlo?”. Los jóvenes, por su parte, deberían preguntarse: “¿Soy equilibrado, o me he dejado arrastrar por la publicidad y estoy siempre pidiéndoles a mis padres que me compren ropa u otros artículos de marca?”. Sin duda, todos los miembros del hogar deberían pensar en lo siguiente: “Si adquiero cierto artículo, ¿ayudaré a mi familia a estar preparada para la venida del Hijo del hombre?”. Nunca perdamos la confianza en esta promesa de Jehová: “De ningún modo te dejaré y de ningún modo te desampararé” (Heb. 13:5). w11 15/5 2:7, 8

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