No sigamos durmiendo como los demás, sino quedémonos despiertos y mantengamos nuestro juicio (1 Tes. 5:6).

El apóstol Pablo animó a los cristianos a no dormirse como los demás. Esto nos podría suceder si pasáramos por alto las normas morales de Jehová. Otra forma de dormirnos sería desoyendo las advertencias de que se aproxima la destrucción de las personas desobedientes de este mundo; de ahí que debamos evitar su influencia y procurar que no se nos contagie su conducta y actitud (1 Tes. 5:4-8). Algunas personas creen que no existe ningún Dios al que deban rendir cuentas (Sal. 53:1). Otros aseguran que a Dios no le importan los seres humanos, así que no hay razón para interesarse por él. Y no falta quien opina que para ser amigos de Dios basta con pertenecer a una iglesia. Espiritualmente hablando, toda esa gente está sumida en un sueño profundo. Debemos hacer todo lo posible por ayudarlas a despertarse. w12 15/3 1:4, 5

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