[Jesús] pasó toda la noche en oración a Dios (Luc. 6:12).

Jesús fue el mejor ejemplo de oración. Tal vez recordemos que en una ocasión se pasó toda la noche orándole a su Padre. Tratemos de imaginar la escena. Es primavera. Jesús probablemente se halla cerca de la ciudad pesquera de Capernaum, donde tiene fijada su residencia. Al caer la tarde, sube a una de las montañas que dominan el mar de Galilea. Mientras contempla el paisaje que se va oscureciendo, es posible que divise el parpadeo de las lámparas de aceite abajo en Capernaum y otros pueblos vecinos. En el momento en que se dirige a Jehová, se embebe en su oración. Pasan los minutos, pasan las horas. Una a una, las luces que brillan en la lejanía se van apagando. La Luna se desliza por el firmamento. Los animales nocturnos del bosque salen a comer. Pero él poca cuenta se da. Su oración seguramente gira en torno a la crucial decisión que debe tomar: la de elegir a sus doce apóstoles. Nos lo imaginamos contándole a su Padre todo lo que piensa y lo que le preocupa sobre cada uno de sus discípulos, al tiempo que le ruega que lo guíe y le dé sabiduría (Luc. 6:13). w12 15/2 1:8