Humíllense […] bajo la poderosa mano de Dios, para que él los ensalce al tiempo debido; a la vez que echan sobre él toda su inquietud (1 Ped. 5:6, 7).

Hay hombres que no se implican en los asuntos espirituales porque no leen bien, no se expresan con soltura o son tímidos. Algunos no se sienten cómodos explicando en público sus opiniones y creencias. Quizás les abrume la idea de estudiar, comentar en las reuniones o difundir su fe. “De niño me acercaba rápidamente a la puerta, fingía tocar el timbre y me alejaba silenciosamente, esperando que nadie me viera u oyera”, admitió un hermano, quien luego agregó: “La idea de ir de casa en casa me enfermaba”. Una buena forma de aliviar los sentimientos de ineptitud de los estudiantes es animándolos a centrarse en Jehová, y no en sí mismos. Para que consigan este objetivo, tenemos que enseñarles a cultivar la espiritualidad. w11 15/11 4:13, 15

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