Arroja tu carga sobre Jehová mismo, y él mismo te sustentará. Nunca permitirá que tambalee el justo (Sal. 55:22).

Sea que nos preocupemos por ayudar a otros o que nos enfrentemos a problemas personales, debemos actuar con igual fe y convicción que el salmista. Si somos leales a Dios, él siempre estará a nuestro lado para apoyarnos y reconfortarnos. En la antigüedad, Jehová dijo a sus siervos: “Yo… yo mismo soy Aquel que está consolándolos” (Isa. 51:12). Hoy, él también nos alienta, al tiempo que bendice nuestros esfuerzos por fortalecer con nuestras palabras y obras a quienes se encuentran tristes. Independientemente de que esperemos vivir en el cielo o en la Tierra, todos recibimos ánimo al leer lo que les dijo Pablo a sus compañeros ungidos: “Que nuestro Señor Jesucristo mismo y Dios nuestro Padre, que nos amó y dio consuelo eterno y buena esperanza por medio de bondad inmerecida, consuelen sus corazones y los hagan firmes en todo buen hecho y buena palabra” (2 Tes. 2:16, 17). w11 15/10 4:17, 18

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