No te apoyes en tu propio entendimiento (Pro. 3:5).

Cuando Jesús afrontó situaciones difíciles, se negó rotundamente a confiar en su propio entendimiento. ¡Imagínese! El hombre más sabio que ha pisado la Tierra no se fió de su propia sabiduría. Por citar un caso, cuando Satanás lo tentó, usó varias veces la frase: “Está escrito” (Mat. 4:4, 7, 10). Más bien, se apoyó en la sabiduría de su Padre para resistir la tentación, mostrando así la humildad que Satanás tanto desprecia y de la que carece totalmente. ¿Actuamos nosotros igual que Jesús? El cabeza de familia que imita su actitud vigilante se guía por la Palabra de Dios, en particular cuando pasa por dificultades. Y eso es precisamente lo que están haciendo miles de cristianos por todo el mundo. Con fidelidad, buscan primero el Reino de Dios y la adoración pura, anteponiendo estas cosas a los intereses materiales. Jehová, por su parte, bendice los esfuerzos que realizan para sostener a los suyos, tal como promete Su Palabra (Mat. 6:33). w12 15/2 1:15, 16