Porque ustedes no son parte del mundo, […] a causa de esto el mundo los odia (Juan 15:19).

Al difundirse el cristianismo, ¿se adaptaban los siervos de Dios al mundo y sus prácticas? No. Sin importar donde vivieran, tendrían que distinguirse del sistema de Satanás (1 Ped. 2:11, 12). El historiador Kenneth Scott Latourette confirma que los primeros cristianos vivieron como “forasteros y residentes temporales” en la sociedad romana: “Es un hecho muy significativo en la historia […] que en sus tres primeros siglos el cristianismo se hallaba frente a una persecución […] tenaz y frecuentemente muy severa […] . Variaban las acusaciones. Porque se negaban a participar en ceremonias paganas, los cristianos eran tildados de ateos. Por su abstención de gran parte de las actividades de la vida de la comunidad —los festejos paganos, las diversiones públicas que para los cristianos se caracterizaban por creencias y prácticas paganas y por actos inmorales— eran ridiculizados como aborrecedores de la raza humana”. w11 15/11 3:6-8

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