Estás abriendo tu mano y satisfaciendo el deseo de toda cosa viviente (Sal. 145:16).

Entre los anhelos más comunes del ser humano figuran disfrutar de buena salud, conseguir un cónyuge y formar una familia. Claro, aunque estos y otros deseos son perfectamente legítimos, no siempre llegan a realizarse. ¿Qué haremos en tales casos? La manera en que actuemos revelará hasta qué punto es fuerte nuestra fe. Si queremos que Jehová nos conozca como siervos aprobados, sería insensato tratar de satisfacer esos deseos yendo en contra de su voluntad. Algunos caen en este error al elegir tratamientos médicos contrarios a los principios bíblicos. Otros lo hacen al aceptar empleos que no les dejan tiempo para su familia o les hacen perder reuniones de la congregación. Y hay quienes cometen esa equivocación al cultivar relaciones románticas con quienes no comparten su fe. ¿De verdad aprecian su relación con Jehová los cristianos que actúan de estas maneras? (2 Tim. 2:19.) ¿Tiene usted la fe necesaria para seguir esperando en Jehová, quien promete satisfacer todos sus legítimos anhelos? w11 15/9 5:8-10