Todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado fueron escritas para nuestra instrucción (Rom. 15:4).

Entre las “cosas que fueron escritas” figuran muchos ejemplos positivos de hombres y mujeres de extraordinaria fe (Heb. 11:32-34). Ciertamente, podemos y debemos beneficiarnos de los buenos ejemplos de las Escrituras. Lo haremos si aprendemos las lecciones que nos brindan estos personajes bíblicos y tratamos de ponerlas en práctica. Sin embargo, la Biblia contiene también ejemplos que nos sirven de advertencia. Hallamos algunos en las vidas de hombres y mujeres a los que Dios aceptó y utilizó como siervos suyos en un determinado momento. Al leer las Escrituras, podemos notar cuándo y cómo se descarriaron y llegaron a ejemplificar errores que debemos evitar. A veces observaremos que fueron desarrollando malas actitudes y tendencias, lo que al final los llevó a sufrir consecuencias lamentables. ¿Cómo extraemos lecciones de estos relatos? Preguntándonos: “¿Qué llevó a esa situación? ¿Podría pasarme a mí algo parecido? ¿Qué puedo hacer para aprender de este error y evitar cometerlo?”. w11 15/12 1:19, 20