Habrá falsos maestros entre ustedes (2 Ped. 2:1).

¿Cómo actúan los falsos maestros? Con mucha astucia. La Biblia destaca que infiltrarían sus ideas destructivas “calladamente”. Al igual que los contrabandistas introducen sus mercancías a escondidas, los apóstatas intentan meter sus opiniones en la congregación disimuladamente. Y tal como los falsificadores de dinero tratan de que aceptemos sus billetes, estos maestros engañadores quieren hacernos creer sus “palabras fingidas”. Ciertamente, infiltran “enseñanzas engañosas” y “tuercen” los textos bíblicos para que cuadren con sus opiniones (2 Ped. 2:1, 3, 13; 3:16). Es obvio que no buscan nuestro bien. Si los siguiéramos, lo único que lograríamos sería alejarnos del camino que lleva a la vida eterna. ¿Cómo nos protegemos? Siguiendo los consejos de Jehová (Rom. 16:17; 2 Juan 9-11). La Biblia pide a los cristianos que “eviten” a los apóstatas, o, según otras versiones, que “se aparten”, “permanezcan lejos” e incluso “huyan” de ellos. w11 15/7 2:5, 6