Manténganse listos (Luc. 12:40).

Si queremos que nuestra familia esté alerta cuando llegue Cristo, no podemos dejar que nada nos distraiga del servicio a Jehová; hemos de mantener la guardia bien en alto. De ahí que sea tan oportuno el consejo de Jesús acerca de tener el ojo “sencillo” (Mat. 6:22, 23). Tal como una lámpara nos alumbra el camino y evita que caigamos, así los ojos simbólicos —“los ojos [del] corazón”— pueden iluminarnos y ayudarnos a andar sin tropiezos por la vida (Efe. 1:18). Para que el ojo literal vea con claridad, debe estar sano y ser capaz de enfocar bien los objetos. Eso mismo sucede con los ojos del corazón. Tener el ojo sencillo significa concentrarse en alcanzar un solo objetivo. Implica enfocar la vista en los asuntos espirituales, en vez de vivir únicamente para obtener bienes materiales o para satisfacer las necesidades físicas de la familia (Mat. 6:33). w11 15/5 2:3, 4

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