¿Hasta cuándo, oh Jehová, tengo que gritar por ayuda, sin que tú oigas? (Hab. 1:2.)

Si hemos sufrido una injusticia podríamos sentirnos como Habacuc, quien clamó a Jehová al no entender por qué permitía ciertas situaciones injustas (Hab. 1:3). Es importante que imitemos la fe de este profeta, quien afirmó: “Me alborozaré en Jehová mismo; ciertamente estaré gozoso en el Dios de mi salvación” (Hab. 3:18). Al igual que hizo Jeremías, otro profeta de la antigüedad, debemos mantener “una actitud de espera”. Tengamos plena fe en que Jehová, el Dios de la justicia, pondrá todo en su sitio en el momento debido (Lam. 3:19-24). Vivimos en tiempos muy emocionantes. Están ocurriendo acontecimientos históricos, y aún nos esperan muchos más. Es vital que nos mantengamos al paso de la organización de Jehová obedeciendo el consejo bíblico de siempre mantener la vista fija hacia adelante, nunca hacia las cosas que dejamos atrás. Así seguiremos el consejo de Jesús: “Acuérdense de la esposa de Lot” (Luc. 17:32). w12 15/3 4:19, 20