Felices son ustedes cuando los hombres los odien (Luc. 6:22).

Aunque ninguno de los apóstoles de Jesús era cobarde, todos lucharon con el temor al hombre (Mar. 14:50, 66-72). ¿Cómo les ayudó Cristo a progresar a pesar de la intensa presión de sus contemporáneos? Preparándolos para la oposición que sufrirían (Mar. 10:29, 30; Luc. 12:4-12). Nosotros también tenemos que ayudar a los estudiantes de la Biblia a superar el temor al hombre. Sin duda, les será más fácil mantenerse firmes si se adelantan al problema (Juan 15:19). Pudiéramos enseñarles a preparar respuestas bíblicas simples y lógicas para las preguntas que quizás les hagan sus compañeros de trabajo y otras personas. Además, deberíamos presentarles a otros miembros de la congregación, en particular a quienes se encuentren en circunstancias afines a las suyas. Sobre todo, tenemos que animarlos a orar con frecuencia y de todo corazón. Así podrán acercarse a Jehová y hacer de él su Roca y Refugio (Sal. 94:21-23; Sant. 4:8). w11 15/11 4:11, 12