Abrahán […] vino a ser llamado “amigo de Jehová” (Sant. 2:23).

La Biblia destaca que Abrahán fue un hombre que “puso fe en Jehová” y lo llama “el padre de todos los que tienen fe” (Gén. 15:6; Rom. 4:11). Este patriarca dejó atrás su hogar, sus posesiones y sus amigos, y se mudó a un país lejano (Gén. 12:1-4; Heb. 11:8-10). Sin duda, tenía una enorme fe en Dios. Y no la perdió con los años. La demostró en múltiples ocasiones, en particular cuando estuvo dispuesto a sacrificar a su hijo Isaac a fin de cumplir las órdenes divinas (Heb. 11:17-19). Dios sabía que Abrahán confiaba en sus promesas, y por ello lo consideró un hombre muy especial y señaló que había “llegado a conocerlo” (Gén. 18:19). Es obvio que con estas palabras Jehová no solo quería decir que sabía que Abrahán existía, sino que lo estimaba como amigo. Aunque Abrahán no vivió para ver a sus descendientes heredar la Tierra Prometida, mantuvo firme su confianza en Jehová. Y por su forma de vivir probó que tenía esa seguridad (Heb. 11:13). ¿Qué hay de nosotros? ¿Nos conoce Dios como personas que poseen una fe semejante? w11 15/9 5:6, 7