[Isaac] les hizo un banquete y comieron y bebieron. […] Después Isaac los envió [….] en paz (Gén. 26:30, 31).

Cuando el rey filisteo Abimélec le ordenó a Isaac: “Múdate de nuestra vecindad”, ¿qué hizo él? A fin de evitar contiendas, obedeció y se fue de Guerar (Gén. 26:1, 12-17). Isaac trasladó su extenso campamento a una nueva ubicación, donde sus pastores abrieron un pozo. Sin embargo, los ganaderos filisteos vinieron a protestar, asegurándole que aquella agua les pertenecía a ellos. En vez de pelear, mandó a sus hombres que excavaran otro pozo en un terreno diferente. Pero los filisteos también lo reclamaron como suyo. Para mantener la paz, se mudó con toda su gente a otro lugar. Más tarde el rey filisteo y dos de sus oficiales fueron a verlo en Beer-seba para concertar un acuerdo de paz. Le dijeron: “Hemos visto, innegablemente, que Jehová ha resultado estar contigo” (Gén. 26:28). Durante esta visita de los filisteos, Isaac volvió a demostrar que su mayor interés era mantener las buenas relaciones. w11 15/8 3:12-14

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