Al ir, prediquen, diciendo: “El reino de los cielos se ha acercado” (Mat. 10:7).

Jesús advirtió a sus apóstoles que muchas personas se opondrían a la predicación del Reino (Mat. 10:16-23). En ocasiones, el rechazo procedería de la propia familia, lo cual sería especialmente doloroso (Mat. 10:34-36). ¿Significa esto que los testigos de Jehová no pueden ser felices si sus cónyuges u otros familiares no comparten su religión? ¡Claro que no! Es cierto que algunos sufren una oposición muy intensa, pero no siempre es así. Además, esa situación no tiene por qué ser permanente. Ser felices a pesar de la hostilidad o la indiferencia de los familiares depende, en buena medida, de nuestra propia reacción a su actitud. Aunque las circunstancias sean desfavorables, si somos leales, Jehová nos bendecirá y nos llenará de gozo. Hay dos cosas que ayudarán al cristiano a ser más feliz: 1) esforzarse por cultivar la paz en su hogar y 2) seguir intentando que sus seres queridos abracen la religión verdadera. w12 15/2 4:1, 2

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