El obedecer es mejor que un sacrificio (1 Sam. 15:22).

La Biblia indica que Jehová aprobaba las ofrendas prescritas por la Ley únicamente si se hacían con el espíritu y la actitud que él pedía. De hecho, en las Escrituras hallamos ejemplos de sacrificios que Dios rechazó. Veamos el caso del rey Saúl. El profeta Samuel le señaló que había llegado el momento de ejecutar la sentencia divina contra los amalequitas: tenía que exterminarlos tanto a ellos como a sus rebaños. Sin embargo, una vez que los derrotó, Saúl permitió que sus soldados conservaran con vida a Agag, el rey de Amaleq. Y lo mismo hizo con los mejores animales del rebaño, argumentando que podía sacrificárselos a Jehová (1 Sam. 15:2, 3, 21). Pero ¿cómo se sintió Dios? Le indignó tanto la desobediencia de Saúl que lo destituyó de su cargo (1 Sam. 15:22, 23). De este pasaje extraemos la siguiente lección: si no obedecemos a Jehová, él no aceptará nuestros sacrificios. w12 15/1 3:13, 14