Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes (Sant. 4:8).

El primer paso en el camino a la vida es abrazar de corazón la verdad. ¿Ya has dado ese paso? Pregúntate: “¿Participo en las actividades de la congregación porque de verdad deseo hacerlo, o porque me lo piden mis padres? ¿Estoy cultivando cualidades que agraden a Dios? ¿Me esfuerzo por ser constante en las actividades cristianas? ¿Tengo una amistad íntima con Jehová?”. Medita en el ejemplo de Moisés. A pesar de que se le impuso una cultura distinta a la suya, decidió identificarse como siervo de Jehová y no como hijo de la hija del faraón (Heb. 11:24-27). Recuerda que tú necesitas esa misma resolución si quieres servir fielmente a Jehová. Así tendrás una mejor calidad de vida, verdadera felicidad y la esperanza de alcanzar “la vida que realmente [es vida]” (1 Tim. 6:19). w11 15/5 1:18, 19