Esto lo digo […] para moverlos a lo que es decoroso y a lo que resulta en atender constantemente al Señor sin distracción (1 Cor. 7:35).

Las relaciones personales entre hombres y mujeres son fuente de grandes alegrías, pero también de inquietudes y frustraciones. Los cristianos hacen bien en buscar la guía de Jehová a fin de mantener el equilibrio emocional al tratar con el sexo opuesto. Pero esa no es la única razón por la que deben acudir a su Padre celestial. Hay solteros que, aunque están contentos con su estado, sienten que los amigos o familiares los presionan para que busquen su “media naranja”. Otros, por el contrario, desean casarse, pero no encuentran la pareja adecuada. Y los que ya han comenzado un noviazgo necesitan orientación sobre cómo prepararse para las responsabilidades matrimoniales. Además, estemos casados o no, todos nos enfrentamos a situaciones que ponen a prueba nuestra pureza moral. Sean cuales sean nuestras circunstancias, está claro que repercuten en nuestra felicidad y, más importante aún, en nuestra relación con Jehová. w11 15/10 2:1, 2

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