USTEDES, AMADOS, EDIFICÁNDOSE SOBRE SU SANTÍSIMA FE, Y ORANDO CON ESPÍRITU SANTO, MANTÉNGANSE EN EL AMOR DE DIOS (JUD. 20, 21).

Una vez que Jehová nos atrae a su lado, ¿cuál debería ser nuestro mayor interés? Mantenernos en su amor. La Biblia advierte que los cristianos pueden ser llevados “a la deriva” y “alejarse del Dios vivo” (Heb. 2:1; 3:12, 13). Eso fue lo que les sucedió a Himeneo y Fileto, a quienes menciona el apóstol Pablo justo antes de hacer el comentario que se encuentra en 2 Timoteo 2:19. Por lo que vemos, estos dos hombres pertenecieron a Jehová, pero luego se apartaron de la verdad (2 Tim. 2:16-18). Y lo mismo les ocurrió a algunos miembros de las congregaciones de Galacia. Aunque llegaron a ser conocidos por Dios, no permanecieron en su luz espiritual (Gál. 4:9). ¡Nunca cometamos esa equivocación! No hay nada en el mundo que iguale el honor de ser amigos del Altísimo. Ahora bien, para que una persona sea conocida por Dios, debe manifestar algunas cualidades que él aprecia (Sal. 15:1-5; 1 Ped. 3:4). Entre ellas se destacan la fe y la humildad. w11 15/9 5:4, 5