Primero haz las paces con tu hermano (Mat. 5:24).

Tal vez nos demos cuenta de que sin querer hemos ofendido a un hermano al actuar de forma desconsiderada o descuidada. O puede que hayamos cometido una falta y nos remuerda la conciencia. Si tomamos en serio nuestro servicio a Jehová, haremos todo lo posible por arreglar las cosas. Quizás tengamos que disculparnos sinceramente o, si se trata de pecados graves, pedir la amorosa ayuda de los superintendentes cristianos (Sant. 5:14, 15). Como vemos, para corregir las faltas cometidas contra el prójimo o contra Dios hay que hacer “sacrificios”. Pero al pagar este precio, restablecemos la buena relación con Jehová y con el hermano, y aliviamos nuestra conciencia. A su vez, esto nos confirma que actuar como pide Jehová es siempre lo mejor. w12 15/1 3:9, 10

Anuncios