Corramos con aguante (Heb. 12:1).

Hubo una cualidad que permitió que los siervos de Jehová del pasado persistieran en la carrera por la vida y alcanzaran la victoria. Examinemos el ejemplo de Noé (Heb. 11:7). Jehová le prometió “traer el diluvio de aguas sobre la tierra para arruinar […] a toda carne” (Gén. 6:17). ¿Por qué dice la Biblia que eran “cosas todavía no contempladas”? Porque jamás se había visto una catástrofe así. Pero aunque era un suceso sin precedentes, Noé no consideró que fuera poco probable, o incluso imposible, que se hiciera realidad. La razón era que tenía fe. Creía que Jehová haría lo que había dicho y por eso no pensó que las órdenes que le había dado fueran demasiado difíciles. Por el contrario, “hizo [todo] precisamente así” como se lo había indicado Dios (Gén. 6:22). Y no era poca cosa, pues tenía que construir el arca, aprovisionarla con comida y forraje, reunir los animales, predicar un mensaje de advertencia y velar por la espiritualidad de su familia. Pero la fe y el aguante de Noé no quedaron sin recompensa, pues él y los suyos sobrevivieron y recibieron muchas bendiciones. w11 15/9 3:13