Quedémonos despiertos (1 Tes. 5:6).

¿Cómo puedes tú, joven, cooperar con tus padres para que toda la familia se mantenga espiritualmente despierta? Piensa en el premio que Jehová ha puesto delante de ti. Desde pequeño, tus padres probablemente te han mostrado dibujos que ilustran cómo será el Paraíso, y conforme has crecido, han empleado la Biblia y las publicaciones cristianas para ayudarte a visualizar cómo será la vida en el nuevo mundo. Si mantienes la vista fija en el servicio a Jehová y lo conviertes en el centro de tu vida, te será mucho más fácil seguir despierto. Elige el camino que te llevará a alcanzar el premio de la vida eterna (1 Cor. 9:24). Muchos jóvenes han perdido de vista ese objetivo tratando de conseguir riquezas. Vivir para hacer dinero no produce verdadera felicidad. Además, las posesiones no duran para siempre. Es mucho mejor fijar nuestra mirada en “las cosas […] que no se ven”. ¿Por qué? Porque esas “son eternas” (2 Cor. 4:18). w11 15/5 1:15, 16

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