Hagan todas las cosas para la gloria de Dios (1 Cor. 10:31).

Antes de elegir cualquier actividad recreativa, debemos someterla a la siguiente prueba: ¿Qué incluye? Hay que asegurarse de que no contenga nada impropio para un cristiano (Pro. 4:20-27). ¿Cuándo la realizaremos? No podemos permitir que nos consuma demasiado tiempo (1 Tim. 4:8). ¿Quién nos acompañará? Debemos evitar a toda costa las malas influencias (Ecl. 9:18; 1 Cor. 15:33). Si vemos que cierta actividad no cumple las condiciones bíblicas del qué, cuándo y quién, entonces no pasa la prueba. Pero si concluimos que sí las cumple, podemos tener la tranquilidad de que esa diversión nos beneficiará y contribuirá a honrar a Jehová (Sal. 119:33-35). En definitiva, en los momentos de ocio, asegurémonos siempre de hacer lo que debemos, cuando debemos y con quien debemos. w11 15/10 1:16-18