Ninguno que cifre su fe en [Jesús] será desilusionado (Rom. 10:11).

Sin duda, debemos tener muy presente este aspecto de las buenas nuevas cuando efectuamos nuestro ministerio. El mensaje acerca de Jesús no resulta extraño en los países donde la gente ha oído hablar de las enseñanzas bíblicas sobre el pecado. Pero no ocurre igual en las culturas donde no se acepta este mensaje o ni siquiera se conoce. Por eso, cuando las personas de tales lugares llegan a creer en Dios y en su Palabra, es preciso explicarles el papel que desempeña Jesús. La carta a los Romanos habla vez tras vez de las buenas nuevas y señala que “son, en realidad, el poder de Dios para salvación a todo el que tiene fe” (Rom. 1:16). ¡Qué felices nos sentimos al aceptar este mensaje y ayudar a las personas sinceras a hacer lo mismo! Da gusto ver que quienes aman la verdad hacen suyas las palabras que citó Pablo en Romanos 10:15: “¡Cuán hermosos son los pies de los que declaran buenas nuevas de cosas buenas!” (Isa. 52:7). w11 15/6 1:20, 21

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