Ve entrenándote con la devoción piadosa como mira (1 Tim. 4:7).

Los ancianos son los principales encargados de preparar a un varón para asumir más responsabilidades. Si bien es cierto que otros pueden darle asistencia y apoyo, el principal responsable por su progreso es el propio varón (Gál. 6:5). Por supuesto, no es necesario ser siervo ministerial o anciano para ayudar a los demás y participar plenamente en el ministerio. No obstante, las Escrituras dejan claro que el hermano que desee trabajar en tales posiciones de servicio tendrá que esforzarse primero por cumplir ciertos requisitos (1 Tim. 3:1-13; Tito 1:5-9; 1 Ped. 5:1-3). Para alcanzar esta meta, debe examinar qué aspectos de su espiritualidad tienen que mejorar. Ha de leer la Biblia regularmente, ser diligente en el estudio personal, meditar con seriedad, orar con fervor y participar con celo en el ministerio cristiano. w11 15/11 5:15, 16